El viernes pasado decidimos hacernos los jóvenes e ir de clubbing. ¿Por qué? Y yo que sé. Bueno, la excusa es que había excedentes de bebida de la fiesta de nochevieja, así que los que asistimos a esa reunión decidimos juntarnos de nuevo, acabar con el alcohol y marcharnos a disfrutar de una noche de club moderno.
Yo ya no tengo edad. Lo reconozco. Estoy mayor, con lo que he sido de jaranero, pero es pensar en salir hasta las mil y empiezo a ponerme malo. El caso es que el viernes a mediodía, el único clubbing que me apetecía era ponerme el pijama y ver Lost. Pero A. estaba ilusionado con ello, y los demás parecía que también.
Tras una amena charla en casa en la que el alcohol no paró de circular por nuestras gargantas, decidimos que ya era hora de bajar al club. De las tres opciones que habíamos propuesto, nos quedamos con la más cercana a casa (lo que demuestra lo hiperviejunos que somos), que era el Indiependance Club, en la sala DINK, sita en la calle Amaniel.
Aunque yo creía que a las tres de la mañana yo estaría para el arrastre, finalmente aguantamos todos hasta las cuatro y media, momento en el que S. exclamó lo que muchos ya pensábamos: "Bueno, dejemos de fingir, la función ha terminado, abandonemos este teatro...". Pero, ¿fue tan terrible como puede parecer? Pues no, el sitio era amplio, la música estaba bien, a no ser porque repitieron LA MISMA CANCIÓN de Killers, Ting Tings, Strokes y Kaiser Chiefs varias veces. Imaginativos los djs, Pero estas son las conclusiones que me llevo de esa noche:
1. Ya no tolero el alcohol, porque estaba malísimo por la noche, y al día siguiente más. Bueno, quizás es que tomarse cuatro copitas en casa y dos de garrafón en el club influyó en mi mal estado. Pero eso es porque ya no tolero el alcohol, que antes podía con eso y más.
2. La media de edad de un club de indie es de 18-19 años. La sensación que tuve es la de entrar en la tercera planta de mi colegio, la de Secundaria, y estar rodeado de niños por todas partes. Éramos, con mucho, la gente más mayor del local. L. estaba preocupado pensando si las golfantillas jóvenes que teníamos a nuestro alrededor le verían como alguien mayor o como de su edad. Yo le aclaré la duda rápidamente: por supuesto que te ven como alguien mayor; no, como alguien MUY mayor para ellas.
3. A mí no me gustan los documentales de la 2, pero esta vez me tragué uno entero: el documental sobre apareamiento de los jóvenes cachorros humanos. La verdad es que fue divertidísimo ver cómo las tres chiquitas cuyas edades sumaban las de J. (aunque parece más jóven, sobre todo con su camisetita embutida, que impidió que pudiese quitarse el jersey y, por tanto, se asó de calor) se quitaban de enmedio a todos los moscones adolescentes que quería meterla en adobo.
4. Lo de vivir en carnes propias lo desagradables que son los puertas de un club es algo que ya no me apetece, qué asco de gente, qué cacho de carne con ojos y sin cerebro ni educación. Qué morbo...
5. Estoy harto de que me engañen: club indie en el dicen que ponen grupos super cool, que si Interpol, que si The smiths, que si Glasvegas, que si Death cab for cutie...y al final solo ponen las mismas canciones que en todos los lados y, como ya he dicho antes, repetidas hasta la saciedad. Y luego que te cobren un pastón por copas de garrafonazo. Yo, como ya no tolero el alcohol, pues me bebo cualquier cosa y ni siento ni padezco, pero E. que es más alcohólica sí que lo nota, con lo que protestó ante una de esas camareras de club, lectoras habituales de James Joyce y de Nietzsche, por haberle puesto garrafón diciendo que era Brugal. Ante tal Hidra de Mar, la camarera no pudo más que cambiarle la copa.
Pues eso, que tardará mucho hasta que yo vuelva a un club. Y es que, amigos y vecinas, hay que hacerse a la idea de que ya tenemos una edad y las actividades se tienen que adecuar a esa edad. Mundo viejuno!!!!!
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4 comentarios:
¿Y qué me dices de la resaca que aún me dura?
Yo, sinceramente, creo que tuvimos mala suerte, hay gente de mi edad (de la vuestra no creo) que todavía sale, y en algún sitio se tienen que meter. Sin ir más lejos hace un año o dos el Elastico o el Low los llenaba gente más de nuestra edad.
Pues yo no tuve resaca. Me levante bastante bien. De hecho el sábado noche me hubiera ido otra vez de clubbing, eso sí, a sitios más ad-hoc. Pero la post-química y los mundos viejunos me llevaron otra vez a casa.
Querido, tú no tienes resaca porque eres alcohólico.
Probad con el Wurlitzer Ballroom, en la calle Tres Cruces. Yo no he estado, eso sí. No es la edad (o puede) es que no me gusta estar en sitios abarrotados de gente y en los que haya que hablar a gritos.
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